lunes, 6 de mayo de 2013
domingo, 5 de mayo de 2013
En los lagos de Covadonga, tal día como hoy, 5 de mayo.
Subimos a Los Lagos de Covadonga entre las nieblas, todo un espectáculo, que te sorprende siempre.
Aparece El Ercina, con el fondo del Macizo Occidental de Los Picos de Europa.
Las grandes cumbres están envueltas por un manto blanco intenso, como hacía años que no sucedía.
Y volvemos la mirada hacia el Lago Enol. Increíble pero estamos solos en Los Lagos de Covadonga.
Vemos La Porra de Enol, a la que subiremos a lo largo del día. Incluso se refleja en el agua, pero para ver esto hay que madrugar.
Mundo de colores, de vida, de Primavera ya imparable, todo es posible de nuevo, el próximo invierno ya hablaremos.
La sombra nos acompaña, no nos deja, depende en parte de nosotros, y en otra de las circunstancias que nos rodean y que nos afectan.
Vamos por la pista que nos lleva a Pandecarmen y nos acerca hacia el Macizo Occidental de Los Picos de Europa.
El verde empieza a imponerse, aunque aún le cuesta.
jueves, 2 de mayo de 2013
Comenzando mayo en el agua
Comenzamos mayo entre las nieblas de Covadonga,
y el azul intenso del acuario de mi ciudad. Al final todo es agua, todo es vida.
Día de agua, nieblas e intensas lluvias que nos hacen volver a nuestros orígenes, por eso mi tierra es verde, y me sigue sorprendiendo tantos años después.
Pero hoy nos acercamos a la fauna marina. Nunca había estado, pero merece la pena a pesar de los 14 euros que cuesta la entrada.
Me gustaría ser tan transparente como ella, ver el intenso azul de la vida, y quitarme todas las capas que me confunden y me engañan.
No sé si me ves, yo me gano la vida escondido, no quiero que me vean, disimulo todo el rato, por si alguien pasa, ya sabes.
Llegamos al mundo del tiburón blanco, el es el rey, impresiona, te sientes muy pequeño a su lado, casi coges entero en su estomago.
Estás en la cima de la cadena, sólo te superan las aletas de tiburón en un restaurante japonés.
Ya notaba yo que la mirabas de una forma especial. Después pasó lo que tenía que pasar, pero eso no se puede reproducir, forma parte de tu intimidad.
No es la danza del vientre, simplemente estamos tomando el Sol. Estamos secando, pero no estamos borrachos, estamos mojados.
sábado, 27 de abril de 2013
Nieva en Sajambre a finales de abril
Pero la vida sigue en el monte, los venados empiezan a recuperar sus cuernos, y su señorío, yo simplemente soy notario de ello. No intervengo, simplemente observo.
Los corzos sobreviven con los brotes, están en pareja, y luchan con la nieve,
La Primavera este año se hace de rogar. Cuando parecía que se había impuesto, volvemos al crudo invierno.
Al menos la Naturaleza es sincera, no como el gobierno que tenemos, no como los políticos que nos llevan a la ruina.
Es el mundo del kaos, de que todo vuelve a su origen, volvamos a vivir pensando en el mundo natural, en lo que nos rodea. Y sobre todo volvamos a ser sinceros, con nosotros mismos, y con el mundo en que vivimos.
Pero me quedan las sensaciones, las vivencias, mi mundo ha cambiado, y disfruto con las pequeñas cosas, no aspiro a nada, simplemente quiero vivir.
Hoy he sentido el color de la Naturaleza, los colores del viento, y la nieve rebotando en mi estela, quizá en mi sombra.
Al final, siempre sigo el camino, y empiezo a encontrar el rumbo, casi no me lo creo. Pero todo tiene sentido.
viernes, 26 de abril de 2013
Cuando termina el invierno
Se acaba el invierno, vuelven los días grandes, el sol, el verde, no se me ocurre más............
Ha sido duro, nevó más de lo habitual. Pero vendrá la primavera de nuevo y lo cambiará todo.
Sajambre se despierta de la nieve pero esta vuelve una y otra vez. A estas alturas ya le queda los últimos rescoldos.
Pero nos ha dado momentos espectaculares. Ya pensabamos que con lo del cambio climático no volveriamos a ver estas estampas.
Esperemos que este verano el nevero de La Forcadona no tenga el aspecto tan desolador del año pasado.
La nieve está muy acuosa, apenas ha helado y te hundes. Por eso creo que no aguante mucho.
Vivimos tiempos cobardes, en los que se ataca a los más débiles y no hacemos nada. Me da verguenza no saber que hacer.
Me escondo en el monte. Pero algún día recordando a los maquis que mataron en la posguerra saltaré.
Sólo espero llegar a tiempo a ninguna parte.
Desde Oseja de Sajambre bajamos a Gijón.
Mar y montaña ese parece ser mi destino y mi fuerza. Pero me queda la ilusión de la razón. No todo está perdido.
Nos quedan los colores del viento. Tu ya me entiendes. O eran los sonidos del viento, que mas da.
La solución puede que parta de nosotros mismos, igual necesito un psiquiatra, quizá me estoy volviendo loco.
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